CREACION ARTISTICA

I

 

Ricardo Ruiz de la Sierra

El arte es el resultado de la necesidad del ser humano de expresar los sentimientos y el afán por la perfección en la técnica para materializarlos. La historia del arte nos muestra que es una manifestación universal, una respuesta voluntaria a la sensibilidad interior del ser racional que plasma en una realidad perceptible, desde las pinturas rupestres hasta las de la Gran Vía madrileña de Antonio López, en plena era de la imagen fotográfica.

El arte se convierte pues en un medio de comunicación espiritual; sobre todo de la bondad, del amor, el gozo ante la belleza y el sufrimiento ante el dolor y la muerte, incentivado por dos fuertes motivaciones humanas: el íntimo deseo de reconocimiento del artista y la necesidad de trascendencia.

El intercambio en este tipo de comunicación, entre el autor que domina la técnica a base de dedicación y el gran público, al que normalmente va dirigido su arte, no se da si la obra no consigue reproducir emociones comunes o si el receptor tiene adormecida su sensibilidad afanado en otras actividades humanas. El mecanismo es simple “la obra de arte se explica por si misma y conmueve si el espíritu está sosegado”. Aunque esa reciprocidad no deje de tener un cierto misterio no desvelado del todo (el duende del autor), desde luego lo que no necesita es la interpretación del artista (pues habría fracasado) o de ningún entendido, aunque el conocimiento artístico siempre viene bien para valorar la dificultad técnica superada o la originalidad.

¿Por qué nos conmueven, a la mayoría, determinados versos de Machado, escenas pictóricas de Rubens, el equilibrio en las proporciones de Rodin, melodías o acompañamientos armoniosos de Beethoven? Porque en las obras de arte la belleza más o menos inefable, es accesible a casi todos los seres humanos (la música clásica incluso a las fieras amansa y a las vacas hace producir más). Los creadores, los entendidos, los críticos, los marchantes y galeristas (llamados “la institución” por algún estudioso del arte contemporáneo) que se arrogan la capacidad de decir hoy que es arte y que no, quien es un artista y quien no, que no nos hagan creer al gran público (bastante formado por cierto) que no sabemos de arte para a continuación, intentar vendernos las obras de estos nuevos “ iluminados abstractos” (si efectivamente son autores de culto que les compren los expertos).

Las “bellas artes” penetran inmediatamente por los sentidos pero tienen distintos mecanismo de acción sobre nuestro psiquis. La arquitectura , la pintura  y la escultura  intentan reproducir la perfección de la creación, la proporción Áurea, la belleza inagotable de la vida aun difuminando los trazos o creando espacios paralelos. La m  reproduce las emociones al utilizar el mismo lenguaje; la danza  además, le dota de elegancia. La literatura  es el “arte del significado” en la poesía y el “arte de la comunicación” en la prosa. La poesía por su condensación, musicalidad e inmediatez cognoscitiva consigue que las palabras sepan, huelan y sean insustituibles. El poeta (quizás también el escritor de relatos cortos) requiere de una osadía e imaginación para la metáfora (para hacernos sentir) que no precisa el escritor de otros géneros literarios. La narrativa requiere la compresión compleja y total del texto para que interaccione con las circunstancias históricas, culturales y emocionales del lector. En la novela, el cuento y el ensayo es más importante lo que se cuenta que cómo se cuenta, en mi opinión el tema, el argumento, la construcción de los personajes y la documentación tienen preferencia a un estilo brillante o un amplio vocabulario (si van juntos mucho mejor). Lo que menos importa de un libro es comprobar como se cumplen, una vez más, las reglas ortográficas o la originalidad o el sistema retórico o “que este bien escrito” como decía Machado (pues eso se supone) y, por supuesto, del medio físico o la presentación: en fotocopias, encuadernado en papel croché o en una pantalla de ordenador o e-book.

El séptimo  y, último arte que se ha incorporado a la lista, une varios: la literatura del guión cinematográfico, la música de la banda sonora, la escenografía del teatro y la fotografía. La fotografía por si sola, para mí, en raras ocasiones alcanza la categoría de arte (más bien de archivo histórico), aunque sea planificada por el fotógrafo y no se limite a estar en el sitio adecuado para captar un instante, a retratar a un famoso, al paso del tiempo (documento gráfico) o colorear una foto una o varias veces. Lo cierto es que en nuestros tiempos el mundo de la imagen (el cine, la televisión y la fotografía) lo acapara todo y ha ocupado el primer lugar en el arte (hasta la música se asocia a un video) pero cada vez tienen menos que ver con el arte y más con la industria del entretenimiento (aunque en realidad todas las manifestaciones artísticas se han mercantilizado). “El homo videns” consume imágenes sobre todo, es más fácil, pero la imagen no incentiva la imaginación o la creatividad en el observador y la comunicación espiritual es pobre salvo raras excepciones (un  guión literario y una buena banda sonora).

Continuara…

Artículo original publicado en el diario digital Cosas de un Pueblo: CREACION ARTISTICA (I)

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